Lo que causó el periodo conocido como el Porfiriato, tuvo su inicio o su principal causa en la Rebelión de Tuxtepec en 1876.
El Plan de Tuxtepec fue una declaración que buscaba destituir al gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada. Fue elaborado por Porfirio Díaz y anunciado el 10 de enero de 1876 en el municipio de Villa de Ojitlán de San Lucas Ojitlán, Tuxtepec, Oaxaca. Fue rubricado por una fracción de militares liderados por el coronel Hermenegildo Sarmiento y por los porfiristas Vicente Riva Palacio, Irineo Paz y Protasio Tagle, que fueron instigados por el general Porfirio Díaz. Díaz firmó la versión anterior del plan en diciembre de 1875 que no incluía uno de los puntos mas importantes en el Plan en la que se le nombraba como presidente.
El Plan de Tuxtepec desautorizaba a Sebastián Lerdo de Tejada como Presidente de la Republica, al tiempo que reconoce la Constitución, las Leyes de Reforma y proclama al general Porfirio Díaz como el líder del movimiento.
Causas del Milagro Mexicano.
Crecimiento hacia afueraLa segunda guerra mundial dio un gran estímulo al crecimiento de la economía mexicana.
El numero de industrias del país aumento, pero sin la base solida que es la libre competencia que le permitiera desarrollarse económicamente. Durante el mandato de Ávila Camacho (1940-1946) se observo una notable estabilidad política y un crecimiento económico.
Los regímenes presidenciales de Manuel Ávila Camacho y Miguel Alemán Valdés proporcionaron los medios para alentar el crecimiento económico, la consolidación del mercado interno y la inserción de México en la economía mundial. La actividad industrial registró un vigoroso crecimiento. La tasa de crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) alcanzó entre 1947 y 1952 un promedio anual del 5.7%, con un gran crecimiento en la producción de la energía eléctrica y el petróleo y también de la industria manufacturera y de construcción.
Crecimiento hacia adentro
México debía producir lo que consumía. La economía mexicana estuvo basada en el dinamismo del sector industrial, contrayendo la estabilidad de precios y ajustándose a los problemas productivos y financieros por los que pasó el país.
El crecimiento industrial en el período 1940 -1970 mantuvo un ritmo de crecimiento sostenido, aunque basado en un mercado cautivo que le proporcionaba la política proteccionista diseñada por el Estado, situación que trajo como consecuencia el desarrollo de empresas sin competitividad con el exterior, que les impidió consolidarse a través de la exportación hacia mercados extranjeros; condición que impediría la creación de una verdadera industrialización moderna e independiente que contribuyera el desarrollo social del México posrevolucionario.
